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Road Trip por el norte de Italia

Updated: Jun 10, 2020

Teníamos año y medio de casados cuando decidimos irnos a este roadtrip. Empezamos en mi ciudad favorita, París, para luego pasarnos a Londres. Seguimos con el road trip por la Cote d´Azur donde nos dimos cuenta que venía mi hija en camino. Llegó un momento en que ya estábamos muuuuuy hartos de la comida francesa y mediterránea, mejillones diario te puede fastidiar (y desde que supe que estaba embarazada, bye mariscos y vino rosado). Revisamos y vimos que podíamos cancelar los hoteles de Cannes y Niza, terminamos rentando un carro para arrancarnos a Italia.

A mi esposo le encanta contar de este cambio de planes, andábamos muy aventureros y felices que íbamos a ser papás. El primer lugar al que llegamos fue Sienna. Llegas directo a estacionarte a un estacionamiento subterráneo porque no puedes entrar con carro, todo es caminando. Es un fuerte hermosísimo, sigues caminando hasta que llegas a una de las Catedrales más imponentes que he visto en mi vida. El Duomo de Siena está espectacular, por dentro y por fuera.


Después de Siena, nos pasamos a San Gimignano, les prometo que el lugar parece postal. Es la típica imagen que te viene a la mente cuando piensas en la Toscana. En este lugar está el centro del pueblito más encantador que vas a conocer. En esta Piazza della Cisterna esta la famosa gelatería Dondoli, una delicia. Sigo sin entender porque siempre pido el mismo sabor de gellato, Stracciatella. Te sientas por la fuente y te sientes en película. En la noche nos pasamos a un mini restaurante de no más de 6 mesas y nos comimos una pasta con trufa deliciosa. Es muy común que te ofrezcan todo con trufa en esta región, hay muchísima en la zona. Te ofrecen tours para ir a buscar trufas con perros, de abril hasta finales de noviembre. Nosotros no lo hicimos por cuestiones de tiempo, pero me hubiera encantado.

De ahí nos pasamos al mejor lugar para comer en Italia… Modena. Este lugar es el que más les quiero platicar porque me impactó con su gran variedad de producción de ingredientes que amo tener en mi cocina. El primer tour que hicimos fue a la fábrica de mi ingrediente favorito: vinagre balsámico. Llegas y te dan la clase de cómo se hace el balsámico de Modena, las diferencias entre el que compras en el súper y el que se produce en Emilia Romana.

El balsámico DOP es el que se produce en la zona de Modena, mientras que el IGP aunque sí se hace con vinagre de vino tinto, no es de la zona. El vinagre balsámico tradicional se hace con estas siete variedades de uvas: Lambrusco, Ancellotta, Trebbiano, Sgavetta, Sauvignon, Berzemino y Occhi di Gatta. Debe guardarse al menos 60 días en barriles de madera que han sido previamente utilizados para hacer vino porque si se usa madera nueva les cambia el sabor. Puede añejarse de 12 a 25 años. El que tiene más de 25 se le llama Extra Vecchio y son los más deliciosos/exclusivos.

Otra forma de distinguir el balsámico tradicional es por su botella, que tiene un diseño específico y la estampa que dice DOP. El diseñador de la botella, Giorgetto Giugiaro era un diseñador de automóviles (Ferrari, Audi, Alfa Romeo, BMW, Bugatti, you name it!). ¿Para qué tanto show por la botella? Las familias de Modena que fabricaban vinagre balsámico se unieron en este proyecto después de ver que con la globalización se estaba produciendo balsámico con millones de químicos y ni siquiera incluían los ingredientes originales.

Ahora ya sabes que los balsámicos con menos de 12 años son los “chafitos” y los mejores son los de arriba de 25 años, por eso la diferencia astronómica de precios.


Después nos llevaron a la fábrica de Parmigiano Reggiano. Otro espectáculo que no me imaginaba. Escogimos el Caseificio 4 Madonne que nos habían recomendado. Primero llegas y te enseñan el proceso de cómo empiezan a hacer el queso, cómo se forman las ruedas, cómo distinguirlas (traen impreso “PARMIGIANO REGGIANO” alrededor de la rueda) y después te pasan a la bodega donde tienen más de 33,000 ruedas de este delicioso queso. Nos platicaban que trabajan 365 días al año porque la leche no puede guardarse y tiene que usarse en las primeras 16 horas de extraerse para que no pierda sus propiedades (se extrae en la mañana y en la noche).


Reducen la grasa de la leche matutina y dejan completa la vespertina. Calientan la leche de la mañana hasta 33 grados y le agregan suero y otros ingredientes para que empiece a coagular. Con un “spino” se rompen los coágulos y se hornea. Lo horneado cae a una caldera y se forma una masa compacta de hasta 100 kilos, la cual parten a la mitad manualmente.

La pasan a la primera fase para secarse. Después de secarlo, se sala y sazona (es un procedimiento largo, pero ya no entraré en tanto detalle para no aburrirlos). Se necesitan 12 meses para madurar el queso; cada rueda pesa de 36 a 37 kilos. Después de añejarlo tiene que aprobarse por el Consorcio de Modena, le pegan con un martillo especial y dependiendo del sonido definen si está bueno o malo. Hay 3 categorías: 1) si el sonido se escucha completo y profundo, es lo más wow y se le imprime “Parmigiano Reggiano” y puede añejarse más, 2) si se escucha con huecos, no debe añejarse más y se le nombra “Parmigiano Reggiano Mezzano”, 3) si hay defectos, se deja sin marcar.


Terminamos el tour y nos fuimos a cenar a Ristorante Da Enzo donde me comí el mejor filete al balsámico de mi vida. El mesero me regañó por pedirlo bien cocido (en contra de mis gustos) pero ya traía el pendiente de mi embarazo. Aún así sin dudas el mejor filete de mi vida.


Al día siguiente, hicimos el plan de los sueños de mi esposo. Nos fuimos a Maranello a la fábrica de Ferrari. No hay palabras, está espectacular. Te enseñan la oficina antigua de Enzo Ferrari, la pista donde prueban los carros (si tienes un Ferrari, te dejan correrlo ahí, quién me regala uno? Jajaja). Lo único que le vi de malo.. fue la comida. Reprobada la cafetería del lugar (creo que a nadie le importa eso más que a mí), váyanse ya comidos. Le tengo un sentimiento especial a Maranello porque ahí compramos unos tennis de Ferrari de bebé para decirle a los papás que les “traíamos un regalito” del viaje.




















Ese día en la noche cenamos en otro lugar increíble del mismísimo Massimo Bottura. La Osteria Francescana es el lugar más complicado para conseguir una reservación pero lo que no saben es que Massimo tiene otro restaurante con un concepto más casual, se llama Franceschetta58. Pedimos muchas cosas pero lo que más recuerdo fueron las calabacitas con ricotta, un manjar.

En resumen aquí les dejo las recomendaciones:

Siena:

- Visita el Duomo

San Gimignano:

- Gelateria Dodoli

- Comprar productos con trufa

Modena:

- Visitar una casa de vinagre balsámico DOP y hacer la degustación.

- Visitar la fábrica de Parmigiano Reggiano. A mi me gustó Caseificio 4 Madonne.

- Cenar en Ristorante Da Enzo

- Llevar a un fanático de Ferrari a la fábrica en Maranello

- Terminar con una cena wow en Franceschetta 58.